jueves, 17 de abril de 2014

The Americans: segunda temporada

Para los que analizamos infinidad de programas de televisión y el tiempo apenas nos alcanza, una
manera de verlos es mientras se hace otra cosa. Lograr ver un nuevo episodio, dependiendo de la serie, puede hacerse sin prestarle toda la atención del caso, es entretenimiento digerible de manera más fácil.
The Americans tuvo, desde su estreno el año pasado, la peculiaridad de ser un programa donde había que ver sin distraerse porque no es una premisa que "atrape" al espectador fácilmente o, en muchos casos, que el espectador entienda. Su atención a los detalles es una admirable forma de hacer televisión, y son detalles que se pueden captar solo si se les observa con cuidado.
Es mientras está al aire la segunda temporada que me doy cuenta de lo difícil que es ver The Americans, una serie que fácilmente puede aburrir a gran parte de la audiencia y que es para quienes llegan a encontrarle el silencioso encanto que produce semanalmente.
Dentro de sus historias de espías está presente un constante cuestionamiento de lo que es el bien y el mal, qué es lo importante en la vida de este matrimonio arreglado que terminó enamorándose. 
La dirección de esta temporada, y la construcción del tema en general, surgió cuando Phillip y Elizabeth encontraron a una familia amiga, y a dos de sus hijos, asesinados en la habitación de un hotel; la imagen no solo fue un impacto increíble para lo que fue un excelente episodio, sino que permitió que los protagonistas se dieran cuenta del peligro que implica su "trabajo" y que las consecuencias podrían recaer en sus hijos, sus verdaderos hijos.
Así, los jefes de las serie, Joe Wiesberg y Joel Fields, construyen una cantidad de situaciones que, sin darnos cuenta, se han ido complicando de la mejor manera posible y siempre conscientes sobre el cuestionamiento de cuál es la razón detrás de cada acción que realizan Phillip y Elizabeth (matar a una persona inocente que estuvo en el lugar equivocado en el momento equivocado), sin olvidar el "punto débil" que ahora tienen: el amor por su familia.
Con actuaciones sutiles pero de excelente calidad al punto que transmiten cada emoción de la manera más natural y con la preocupación constante en sus rostros, Matthew Rhys y Keri Russel encarnan a dos rusos encubiertos que "disfrutan" de la vida americana mientras hacen lo imposible por filtrar información que beneficie a su patria original; eso sí, no se deben despegar los ojos de la pantalla porque se podría escapar algún gesto o mirada que puede ser más significativa que una línea de diálogo. 

lunes, 14 de abril de 2014

Game of Thrones: cuarta temporada

Si hay algo con lo que a Game of Thrones le gusta jugar es con su status quo. Cada muerte que impresione al espectador dará paso a una nueva manera de ver las historias que apenas iban encontrando un ritmo estable y, si se quiere, más "televisivo". Esto porque las series de televisión llegan a establecerse rápidamente en lo que les funciona junto a lo que le gusta a la audiencia más o menos finalizando su primera temporada y al comienzo de la segunda; como Game of Thrones está basada en los libros de George R. R. Martin y como su manera de jugar con el aspecto de "nadie está a salvo" es parte tan intrínseca de su obra, la serie transmite muy bien esa sensación a la hora de representar las muertes que Martin describe, con ese detalle extra del elemento sorpresa. Es así como, con cada personaje perdido, las dinámicas establecidas de los demás se desmoronan para llegar a algo nuevo con cada episodio.
Por otro lado, Game of Thrones tiene la desventaja -también, por "culpa" del libro- de tener demasiados personajes; tanto, que la cuarta temporada tomó dos episodios para ponernos al día con todos los protagonistas y sus diferentes historias; es difícil, incluso, reconocer la cantidad de nombres de los personajes principales y, aún más, de los nuevos que aparecen cada año. Pero el trabajo detallado de los "jefes", David Benioff y D. B. Weiss, logra que cada momento que estamos con alguien específico sea de la mejor manera posible, recordándonos el porqué nos interesa lo que suceda con cada una de las personas que conocemos de la serie.
Después de la trágica muerte de tres personajes principales en la "Boda Roja" (Red Wedding), no había mejor manera de equilibrar esa pérdida con otra que muchos habían esperado y parecía imposible que sucediera. Jofrrey Lannister es, posiblemente, uno de los personajes más odiados en televisión de los últimos años. Sus acciones de chiquillo malcriado e insolente con todo el poder de un reino en sus manos eran razones suficientes para detestar a una persona tan horrible con apenas dieciocho años, además, lograban buena televisión por su tensión e impotencia de los que le rodeaban y de los que veíamos. Con su muerte (en un excelente montaje casi teatral que acaparó más de veinte minutos del episodio), las posibilidades para el futuro de la serie son inmensas, pues la cabeza que sostenía un cierto orden del reino (siendo su abuelo y madre el verdadero poder detrás del trono) o, por lo menos, un temor ante la corte real, representaba lo más cercano a ese status quo de televisión que Game of Thrones sostuvo desde su primer año y al hacerlo apenas en el segundo episodio del año, cuando el clímax siempre ha sido llegando al final de temporada. Ahora, viendo los créditos de escritura y dirección de los episodios futuros y a pesar de sostener más de veinte personajes con historias separadas, no hay duda de que todavía nos esperan los viajes más interesantes y emocionantes que la serie puede ofrecer. Estamos en buenas manos.
Valar Morghulis!

lunes, 24 de marzo de 2014

The Good Wife: Dramatics, Your Honor

Cada cierto tiempo, los escritores de una serie de televisión deciden cambiar la dinámica del curso narrativo eliminando a uno de sus personajes, sea que no aparezca más o asesinándolo.  Las razones de esta decisión varían según los detalles de producción que muchas veces no llegamos a saber, y mientras los escritores deben lidiar con el largo proceso creativo de matar al personaje de manera orgánica, a los espectadores nos toca lidiar con el impacto de la manera más sorpresiva, causando tristeza profunda o un enojo que resulte en renunciar a ver el programa. Infinidad de series han recurrido a muertes repentinas y chocantes: The Walking Dead, por su naturaleza, lo hace siempre; Breaking Bad logró manejarlo muy bien las pocas veces que lo hizo; y Game of Thrones llegó a un extremo tan sorpresivo que estremeció a todos sus fanáticos cuando alcanzó el clímax del año pasado.
El caso de The Good Wife, excelente serie que siempre ha sobresalido con sus historias legales y --más importante-- sus dinámicas entre personajes bien construidos y actuados, es de esos que, cada semana, nos podemos adentrar al pequeño mundo creado y ser testigos de los problemas y ocurrencias para solucionarlos que surgen en las oficinas de los abogados. ¿Quién se iba a imaginar que nos apegaríamos tanto a los personajes que la ruptura del status quo episodios atrás definiría el tan doloroso, pero necesario cambio de las historias en curso? 
Pero nadie había muerto. 
En esa comodidad, nunca pasó por la mente de ningún espectador que uno de los personajes principales y más queridos acabaría asesinado en el momento menos esperado y de la manera más impresionante posible en uno de los lugares tan representativos de la serie: la sala del tribunal.
¿Que el elemento sorpresa es un mecanismo narrativo para atrapar más al televidente? Sí. Pero que la pérdida duela tanto por haber conocido a este personaje durante cinco años es digno de ser mencionado por el impacto tan grande que causó The Good Wife en su último episodio. Un acto espontáneo de violencia es posible, a pesar de tener efectos obvios de melodrama para televisión, no se le puede quitar la bien manejada intensidad durante los últimos diez minutos de episodio: pasar de asombro, a negación, a esperanza y, por fin, al reconocimiento de que en realidad sucedió. Una tragedia así suele olvidarse rápido en televisión; en The Good Wife, no cabe duda de que el futuro de los personajes será marcado por este evento y que cambiará de nuevo la dinámica de la serie, pero esta vez no a nivel narrativo, sino de profundidad de personajes, donde entenderemos las reacciones de cada persona ficticia y nos identificaremos con ellas por el simple hecho de entender la pérdida de alguien cercano. Ese es el resultado de años de conocer a estos personajes y vivir tan intensamente (al menos en mi caso) cada pequeña historia que el programa ha mostrado.
Pocas series logran representar en pantalla las repercusiones que trae la muerte, aunque ninguna que haya visto este Hablador de Tele ha sido tan real como la muerte de Will Gardner.     


  

miércoles, 5 de marzo de 2014

Orphan Black


Es difícil que una serie de ciencia-ficción tenga éxito en televisión. Se le podría echar la culpa al
presupuesto porque muchas veces estamos ante la errada impresión de que solamente con efectos especiales reconocemos que sea ciencia-ficción, pero es la historia misma que debe sostener un buen argumento, sea cual sea el género.
El caso de la serie canadiense Orphan Black es uno de los pocos donde se puede alabar el uso de los efectos especiales para crear un verdadero truco visual que, además de estar justificados, llena de vida el argumento inicial de la serie y sus diferentes historias a través de la temporada. 
No es posible explicar una sinopsis inicial de la serie sin revelar el detalle más importante que se revela hasta el tercer episodio, pero al llevar tanto tiempo de haber terminado su primera temporada y a poco tiempo del estreno de la segunda, no habrá problema en mencionarlo.
Sarah Manning, joven rebelde y sin hogar, se topa con una mujer idéntica a ella y presencia su suicidio lanzándose frente al tren subterráneo; Sarah asume la identidad de esta mujer y debe enfrentar las consecuencias mientras más se apodere de su nueva falsa "personalidad". Lo que no sabe es que existen más personas iguales a ella: son sus clones.
Más allá de ser una simple trama de ciencia-ficción, Orphan Black se centra en los conflictos (internos y externos) de sus personajes que, a pesar de ser pocos, logran una complejidad interesante para una serie pequeña como esta. Sobresale grandemente la impresionante Tatiana Maslany, ella debe darle vida a unos cuatro personajes diferentes (las clones) y logra darle personalidad propia a cada uno sin que se note mucho esfuerzo; cada vez que aparecen juntas, uno olvida que es la misma persona, estamos viendo personajes bien construidos y muy bien representados, aspecto que se lleva el aplauso de muchos críticos (incluyendo el mío). Lo mejor es que no se detiene ahí: la evolución que tienen hasta los personajes masculinos fluye conforme pasan los episodios y avanza la trama, se complica, pero alrededor de sus personajes y sin que haya mucho desliz de historias secundarias innecesarias, todo vuelve al tema de la controversial clonación y la interesante manera de tratar el tema.
Con solo diez episodios, por su evidente complicada manera de filmar, Orphan Black está entre las mejores series del año pasado y, al no haber estrenado en latinoamérica, no se pudo colar en las lista de este blog. Pero, al encontrarla en Netflix y con el estreno de la segunda temporada en abril, no podía dejar de ser una de las recomendaciones con más entusiasmo que hará este hablador de tele.  

domingo, 2 de marzo de 2014

Premios Oscar 2014

Cada año, la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas escoge una fecha estratégica para transmitir lo que puede ser la noche más extravagante y superficial de la industria del cine. Esta vez, por las olimpiadas de invierno en Rusia, los famosos premios Oscar llegan más tarde de lo acostumbrado, cuando ya la especulación deja de ser interesante y se vuelve más un "qué termine esto ya".
¿Por qué le ponemos tanta atención a esta ceremonia específica cuando ya no habrá ninguna sorpresa o -peor- no se le dará el premio al verdadero merecedor? No pienso intentar responder eso porque, de nuevo, aquí estaremos el próximo año quejándonos de lo mismo y especulando sobre la siguiente persona que agregue "ganador o ganadora del Oscar" a su currículum.
Pero aquí hablamos de tele y como espectáculo televisivo y entretenimiento de noche de domingo, los premios Oscar de este año resultaron, para mi sorpresa, muy agradables y entretenidos. Ellen Degeneres fue el común denominador de los mejores momentos de la noche con su carisma y simpatía durante casi toda la transmisión; porque ya cuando debían terminar, todavía faltaban seis premios por entregar y no había tiempo para más bromas ingeniosas. Pero qué buenas bromas logró DeGeneres las primeras dos horas. Desde su cierre de un buen monólogo ("Posibilidad número uno: 12 Years a Slave gana mejor película, posibilidad número dos: todos ustedes son racistas.") hasta la mejor parte de la noche cuando decidió llevar verdadera pizza que repartió entre Brad Pitt, Meryl Streep, Julia Roberts, Jennifer Lawrence y otras celebridades, lo que fue -me atrevo a decir- uno de los mejores momentos en la historias de los premios. Basta con ver la foto (selfie) que se quiso tomó más adelante con los actores que estaban sentados en primera fila:

El resto transcurrió con normalidad y sin muchas sorpresas; uno que otro discurso resultó muy agradable de escuchar y la genuina felicidad (a veces, nerviosismo) de los ganadores de los premios menos populares resultó de una frescura inesperada, cosa que casi nunca pasa.
Un problema grande fue el anunciado "tema" de súper héroes en las películas que no fue parte de lo que pudo ser una excelente narrativa a través de la noche; en cambio, los montajes de películas pasadas que hacían "honor" a esos héroes no fueron más que una recopilación de videos que salían de la nada y no llegaban a ningún lado, pérdida de tiempo. Por otro lado, mientras que las cuatro canciones nominadas, que fueron interpretadas en vivo, resultaron muy agradables y, sin duda, justificadas, las de Bette Midler y P!nk no fueron más que una extraña decisión de los productores que estoy seguro se arrepintieron de haberla tomado al ver que atrasaban todo y sin necesidad.
Al final de la noche, ni siquiera cortaron para comerciales; los tres premios más importantes se fueron, uno tras otro, sin mayor sorpresa y con el mejor discurso de parte de Cate Blanchett.
A pesar de tener cero sorpresas, varios deslices y una duración excesiva, los Oscar de este año (en gran parte gracias a Ellen), lograron lo que muchos nunca llegaron a alcanzar: hacernos disfrutar. ¿No es ese el punto?
Nos vemos el próximo año.

lunes, 24 de febrero de 2014

Mom

Es difícil encontrar una comedia con "audiencia en vivo" que valga la pena. Las cadenas de televisión dan luz verde a proyectos que sean baratos, ligeros y que atraigan audiencias grandes que buscan reír de chistes malos por una media hora sin ganar o perder nada. Entretenimiento light.
El caso de Mom no es diferente. De la mano de Chuck Lorre (The Big Bang Theory, Two and a Half Men, Mike & Molly) no se puede esperar otra cosa que no se salga del modelo que ya ha tenido éxito sin mucho riesgo. Pero conforme la temporada ha transcurrido, algo logra que los episodios de la serie sean fáciles de ver y, para mi sorpresa, de disfrutar.
Claro que tiene sus problemas de chistes innecesarios por minuto y la cantidad de personajes secundarios, introducidos desde su inicio, que no mantienen la constante solidez de historias que logran los escritores para las dos protagonistas, Anna Faris y Allison Janney.
La química que han logrado estas dos actrices con sus personajes es digno de ser visto. Mientras que Janney mostró una transformación inigualable de personaje desde su primera aparición, a Faris le costó un poco más, pero conforme va evolucionando su personaje en el papel, logra que evolucione en pantalla, más centrada y cómoda con su personaje en los aspectos tanto de comedia como de drama.
Porque esa es una parte importante de lo que la hace una serie recomendable: sus momentos dramáticos. Bonnie y Christy son alcohólicas anónimas en recuperación que deben lidiar con las consecuencias de sus acciones pasadas; en el caso de las dos: el haber quedado embarazadas muy jóvenes y no estar presentes en la vida y crecimiento de sus hijos. Aquí, Bonnie (Janney) es madre de Christy (Faris); y la hija de Christy, Violet, sigue los pasos de su madre y abuela al quedar embarazada a los diecisiete años.  Siempre de manera cómica, claro; pero, al ser un tema que puede ser delicado en cualquier otra situación, cuando los momentos de seriedad salen a la luz, Janney y Faris logran un excelente balance entre el diálogo sin chistes de las repercusiones que han tendido y deben enfrentar y la broma que cerrará al final de la escena. El espacio de crecimiento en este argumento es enorme y Mom ha logrado sobresalir lo suficiente en ese aspecto particular para merecer un espacio de recomendación en este blog. 
No es una maravilla televisiva y tampoco deja de ser una serie con fallas constantes que, de vez en cuando, se nota el esfuerzo de los escritores al intentar arreglarlas, pero ver la relación madre-hija que interpretan tan bien Janney y Faris es razón suficiente para ver media hora de un programa más light que, sin duda, puede crecer y llegar a ser una excelente comedia.

miércoles, 5 de febrero de 2014

House of Cards

Para escribir esta reseña tuve que recordar varios detalles y ver un par de escenas del drama original de Netflix y así poder plantear mejor cada punto que quería tocar. Mi sorpresa fue revivir el enojo que tuve cuando la vi por primera vez, y tuve que preguntarme por qué me daba esa emoción tan desagradable con una simple serie que supone entretener nada más. Lo interesante es que la misma no estaba muy clara de lo que quería ser. Mientras que los primeros dos episodios (dirigidos por David Fincher y, por lo tanto, los mejores) plantearon una serie de sucesos que nos llevarían dentro de lo que son las manipulaciones políticas de un hombre con mucho poder que hará todo lo que esté en sus manos para conseguir lo que quiere, eso con una dosis de historias alrededor del periodismo político para darle más jugo al asunto, el resto de la temporada resultó una colección de historias tratadas de la manera más aburrida posible.
El tono que le dio Fincher al programa sirvió; la música de Jeff Beal era muy buena, la coloración y cinematografía aportaron un ambiente frío y cínico y las actuaciones resultaron de buen tamaño. Como una película de trece horas. Pero la trama no logró sostenerse más allá de esos dos episodios iniciales. De pronto estábamos ante la venganza de un resentido Frank Underwood (Kevin Spacey) que no consiguió el puesto de Secretario de Estado, mientras los demás personajes servían como parte del engranaje que era hacer quedar mal al presidente, o conseguir un mejor puesto en la vicepresidencia, o quién sabe qué. Esto se fue haciendo solamente complicado y con personajes que servían el propósito de mover la trama sin crear una gota de empatía, cero dimensiones humanas o riesgos emocionales. Cada giro narrativo que tomaba la serie era para tener un desenlace sin peso alguno y volver al aburrido status quo. Al final de la temporada no sabía si reír o llorar con la cantidad de mi tiempo utilizado en un programa que ni siquiera fue digno de darnos un clímax aceptable. Podría ser que forme parte de un todo junto con la segunda temporada, pero ¿cuál fue el propósito de la primera, entonces?
El problema más grande es la manera en que Netflix nos presenta sus series: el modelo de tener la temporada completa disponible para consumir como el público desee es, en mi opinión, un error grave. Dejar al espectador con ganas es una de las maneras más básicas de crear televisión; un episodio por semana brinda la oportunidad de explorar, poco a poco, los personajes e historias que se quieren contar. Se trata de un crecimiento y mejoramiento de personas ficticias con las cuales queremos pasar una hora semanal. Cuando se ve una serie tan rápido (muchos episodios, o toda la temporada, en un fin de semana, por ejemplo) puede perderse esa forma tan interesante de la televisión como lo es el episodio. Con House of Cards, además de no tener una narración muy ágil, el hecho de tragarse todo tan rápido, no da paso a disfrutar y observar los detalles que se puedan encontrar en cincuenta minutos de historia. Si resulta que los siguientes trece episodios (disponibles todos el 14 de febrero) logran darle un cierre a la trama de mejor manera, ¿para qué llamarlas primera y segunda temporada? ¿Por qué pretender ser serie si el director y los actores son todos conocidos del cine? Otro tema importante de cual podría hablar un buen rato, pero ya se hizo muy larga esta reseña.
El proyecto tuvo éxito, sin duda, pero que fuera de buena calidad es otra cosa.  Y no deja de ser injusto que haya tomado el campo en tantas nominaciones de premios que otras series merecían más que ésta. Las cadenas de televisión deben cuidarse la espalda ahora que Netflix entró al juego sin temor de aplastar a nadie.

Volveré para contarles qué sucedió cuando termine de ver los nuevos episodios, para lo cual me tomaré el tiempo que necesite, uno por semana no suena nada mal.

lunes, 27 de enero de 2014

Girls y Looking


Luego de dos años de despertar todo tipo de controversia y tener desde seguidores fieles hasta los que la odiaban o veían solo para criticar cada escena que salía en la pantalla, Girls regresa un tercer año, nada más y nada menos.
En una entrevista, Lena Dunham comentó que su proceso creativo era "dentro de una burbuja", es decir, sin  dejar que cualquier crítica, buena o mala, interfiriera (excepto la falta de diversidad que no fue incluida muy bien en la segunda temporada). Así, la visión que quería mostrar no era posible cambiar si sentía presión del público general.   Esta es, sin duda, la mejor manera de llevar a cabo una serie tan sobre analizada y, muchas veces, odiada por los televidentes. Entra, entonces, la tercera temporada. Pero sucede que el cambio es más evidente. Girls se nota más discreta que nunca; siempre con el espíritu que la hace diferente, pero con menos intenciones de ser algo más de lo que en realidad es. La frase del piloto "puede que yo sea la voz de mi generación" quedó como la mejor broma para una comedia o el mal recuerdo de una protagonista/creadora que pensaba en hacer una declaración de las chicas en sus veintes que viven en Nueva York. Menos es más: en los tres primeros episodios de la temporada vemos una Hannah más centrada, al estar en una relación más seria con Adam (Adam Driver), el mejor personaje que tiene la serie, por el momento. Las demás chicas crecen de acuerdo a las experiencias que hemos vivido con ellas; ahora tenemos una mejor idea de cómo resultaría una reacción "orgánica" de cada personaje y la empatía puede darse más fácilmente con situaciones más reales. Es en el cuarto episodio que sube Queda el resto de la temporada para averiguar si el crecimiento de Lena Dunham como escritora y jefa de su serie se nota con las historias que preparó esta vez desde su burbuja.


Por otro lado, HBO continúa sus experimentos televisivos con la nueva serie Looking, un vistazo a la vida de tres amigos homosexuales que viven San Francisco. Muchos creían que esta sería la versión gay de Girls; al darle el horario justo después de ésta, era de esperar que la temática fuera parecida o que tuviera rasgos distintivos que hicieron de Girls un programa que generaba tanta conversación. No resultó ser el caso. Looking no solo tiene su propia voz sino que tiene más respeto por sus personajes desde el primer minuto que los vemos en pantalla. La naturalidad de las situaciones representadas es lo que le da el toque de realidad que debe aparecer en una serie de esta temática. Si bien se centra en Patrick (Jonathan Groff) y su inhabilidad para saber lo que quiere, o cómo actuar, con respecto a relaciones de pareja, sus dos amigos (Frankie J. Álvarez y Murray Bartlett) presentan una interesante adición, cada uno con su propia historia que maneja su propio ritmo.
La dirección y coloración es intrigante. Vemos un mundo que no quiere ser extravagante ni hacer una declaración de algún tipo; simplemente es mostrar las situaciones en que se encuentran estos muchachos  y la vida que puede ofrecer la ciudad. Esa simplicidad es agradable para cualquier espectador que no busque tramas rebuscadas o que existan solo por la necesidad de contar algo innecesariamente complicado. Looking es, principalmente, sobre sus personajes y el buen manejo que se les da, en pantalla, de los sucesos, sobre todo románticos, que atravesarán durante ocho semanas que estarán al aire.

Girls y Looking estrenan episodio todos los domingos a las 11 p.m. la primera, y 11:30 p.m. la segunda, por HBO.

jueves, 23 de enero de 2014

Revenge: tercera temporada

Cuando Revenge salió al aire por primera vez no era más que una prometedora serie que
funcionaría bien con una fórmula de venganza semanal de parte de la protagonista Emily Thorne hacia aquellos que traicionaron a su padre, sobre todo a la millonaria pareja Grayson, enamorando a su hijo y lograr manejar mejor sus planes desde el interior.
Con el paso de sus episodios, cada detalle de la historia parecía más jalado del pelo, su atractivo se fue perdiendo al asumir, por completo, los aspectos novelescos que no eran manejados con una base más concreta de parte de sus personajes, sus acciones salían de la nada y sucedían por el simple hecho de avanzar con el argumento. En la segunda temporada (de lo peor), todo nuevo giro narrativo salía mal y era evidente que los escritores se daban cuenta de sus errores, entonces luchaban por eliminar detalles que estorbaban. La visión original de la serie se había perdido.
Para la tercera temporada, sin dar a conocer detalles, la cadena ABC despide al creador, Mike Kelley. Su propio proyecto continuaría sin él. No sabemos mucho de estas negociaciones que suceden entre los empresarios y escritores, y no entraré en detalle de lo difícil que debe ser producir veintidós episodios en menos de un año con tantas decisiones que deben tomarse, pero siempre ha existido un respeto por la visión original del creador o creadora que supervisa y lleva el mando creativo de la serie. Es para mi sorpresa que el reemplazo de Kelley, Sunil Nayar, fue lo mejor que le ha sucedido a Revenge. 
Veámoslo así: cuando una serie entra en modo novela, debe llegar a saborear lo jugoso del melodrama exagerado para poder entretener sin tomarse tan en serio; Revenge no solo se tomó demasiado en serio durante su segundo año, sino que no llegaba a hacer de sus giros y sorpresas evidentemente novelescos, tenían demasiada seriedad. Nayar toma todo lo sucedido en el final de temporada, lo descarta sin miramientos y comienza fresco. Pero ahora decide mantener las cosas simples, no distraerse de lo que hizo los primeros episodios tan atractivos: la venganza de Emily (que ahora se expande al que es ahora su esposo, Daniel). Al establecer un "arco narrativo" de diez episodios (donde sabemos que a Emily le dispararán), para luego quebrar el status quo de la serie, poniendo a la protagonista en evidencia ante sus "enemigos", es un movimiento arriesgado que ha ayudado grandemente a que vuelva a sentirse fresca. 
Ahora solo el tiempo dirá si Revenge logra mantener esa tensión que ha logrado en sus últimos episodios. La venganza nunca fue tan costosa y elegante.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Las mejores series del 2013

Siempre me han gustado las listas de de fin de año. En diferentes sitios de internet aparecen todo tipo de rankings que pueden ir desde lo más simple y conocido hasta cosas que uno ni se imaginaba. Aquí, en El Hablador de Tele vemos infinidad de series, pero solo la mitad salió al aire en latinoamérica, así que esta lista se basa en esas que llegaron a la pantalla de televisión propiamente. Con una excepción, porque Netflix decidió entrar a la competencia de producir series originales, para alegría de muchos y molestia de otros. El último y primer puesto fueron los más fáciles de decidir, el resto me costó muchísimo enumerar. Al final, espero que encuentren alguna que ya hayan visto o les despierte la curiosidad de ver alguna desconocida. ¡Feliz año nuevo!

10. Scandal No hay otro programa que tenga tantos giros y sorpresas como este. Pero dentro de sus locuras narrativas, hay campo para los personajes y sus reacciones a los eventos que se van desarrollando; no hay ritmo tan apresurado en televisión como el de Scandal que, a la misma vez, logre dar un buen entretenimiento semanal.

9.Orange is the New Black La mejor producción original de Netflix. Hay que verla para creerlo.




8.New Girl Con mucha discreción, Nick y Jess ahora son pareja y no podía ser mejor. La dinámica y química entre los dos es fórmula para dar excelente comedia y situaciones incómodas que encantan al televidente. 



7.Game of Thrones Fue apenas este año que descubrí la calidad de la adaptación. Mientras que la segunda temporada estuvo mejor construida que la primera, pero le faltó el elemento emocional, el tercer año logra abarcar el avance en la historia junto al crecimiento de sus personajes. Con buenos diálogos y una costosa producción evidente en la pantalla, además de la trágica "Boda Roja" que estremeció a todos, Game of Thrones merece su reconocimiento. 
6.The Americans En la casa de Elizabeth y Philip Jennings hay más que una familia norteamericana común. Sin mencionar de dónde son una sola vez, los espías rusos colocados como matrimonio durante la guerra fría mantienen historias semanales y una constante: la relación entre sus dos personajes principales que se desmorona emocionalmente pero debe mantenerse unida por "amor a la patria". Con actuaciones sutiles pero "al dente", The Americans sabe lo que hace, y lo hace bien.


5.Hannibal La calidad de imagen en Hannibal no se puede ignorar. Su saturación de colores la hace hermosa de ver, a pesar de su oscura temática; pero es la mente de Will Graham que más llama la atención, sus frustraciones son fascinantes y el punto alto del programa, lo que le da un balance atractivo y razón suficiente para ver, de nuevo, una historia que ha sido contada infinidad de veces. Esta vez, en manos del siempre creativo Bryan Fuller. 
4.Masters of Sex El estudio de la sexualidad humana no había sido tratado con tanta elegancia; entre los altibajos emocionales del mismo doctor Masters, hasta la excelente dinámica que se fue formando entre los diversos personajes. Con un tono constante y apropiado para la época y con actuaciones excelentes (sobretodo de los secundarios Beau Bridges y Allison Janney), es la mejor nueva serie del año y de las que más se ha disfrutado, aquí en el blog.

3.Breaking Bad A pesar de que varios episodios de la segunda parte de la temporada final no calzaron bien o se sintieron demasiado apresurados para llevar la trama al siguiente punto, no se puede negar la calidad artística de la serie. Siempre fiel a sus personajes y con el honor de mejor episodio del año que se sintió como el verdadero final de la serie, lo demás fue como un epílogo trágico.


2.The Good Wife ¿Qué hace una serie de abogados cínicos tan alto en la lista? Simple: el guión, las actuaciones, el montaje, la música renovada y la re invención de sus historias al poner a sus personajes principales en lados opuestos de la corte.
1.Enlightened En una época donde el mundo de las series es dominado por el "antihéroe" (principalmente masculino) y la empatía hacia acciones que, generalmente, no realizaríamos o desaprobaríamos al instante, Enlightened aparece y nos ofrece al héroe que menos esperamos. Amy Jellicoe no es un personaje agradable, sus acciones pueden llegar a ser irritantes e irrespetuosas; pero hace bien. Aunque es llevada por un deseo de querer traer abajo a la compañía que la maltrató, es, al fin y al cabo, una buena acción. Las actitudes de Amy afectan a todos aquellos que la rodean y, a la vez que ellos cambian, ella aprende y crece emocionalmente, conservando su personalidad extrovertida e impertinente. Porque tiene un final tan perfecto para tan poco tiempo, no solo es una segunda (y lastimosamente última) temporada de ocho episodios majestuosamente filmada y escrita (todos por su creador, Mike White), sino la mejor cohesión de ocho episodios que se vieron este año.


Peor: Hostages
Decepción más grande, buen final: Homeland
Series que difícilmente llegarán a latinoamérica pero vale la pena buscar (o no me di cuenta que salieron al aire en algún canal):
--Orphan Black(Canadá)
--Rectify
--Please Like Me(Australia)
--Les Revenants(Francia)
--Top of the Lake

Mejores episodios:
1."Ozymandias" -Breaking Bad
2."Agent of Change" -Enlightened
3."Hitting The Fan" -The Good Wife
4."The Ghost is Seen" -Enlightened
5."The Rains of Castamere" -Game of Thrones
6."One Man's Trash" -Girls
7."Savoureux" -Hannibal
8."The Captain" -New Girl